¿Qué tiene de malo Excel? Nada, en realidad
Un Excel bien montado con tus partidas, tus unidades y tus precios es una herramienta seria: la conoces, no falla y no depende de nadie más. Hay empresas de reformas y oficios muy bien llevadas que lo usan a diario. El problema no está en la herramienta, está en lo que Excel no puede hacer: no sabe qué presupuesto lleva 9 días sin respuesta, no te deja dictar una obra por voz desde el coche y no te deja preparado el mensaje de seguimiento para el día que toca.
Cómo funciona: tu Excel se convierte en tu catálogo
- Nos mandas tu Excel (o CSV) de partidas: concepto, unidad y precio, tal como lo tienes hoy.
- Lo cargamos contigo como tu catálogo propio dentro de ObrasTech y probamos la importación con tu fichero antes de darla por buena: tus precios, no los orientativos de nuestra base.
- Desde ahí, cada presupuesto nuevo (escrito o dictado por voz) sale en borrador con TU desglose y TUS números, y lo revisas antes de enviarlo.
No hay curva de aprendizaje larga ni hay que aprender un programa nuevo desde cero: el catálogo es el mismo que ya usas, solo que el borrador sale al terminar la visita en vez de esperar a que tú tengas un hueco por la noche.
Excel vs ObrasTech: comparativa honesta
| Aspecto | Excel | ObrasTech |
|---|---|---|
| Cálculo con tus precios y partidas | Sí, si lo montas bien | Sí: cargado desde tu Excel y probado con tu fichero |
| Presupuesto desde el móvil en la obra | Incómodo, letra pequeña | Sí: lo dictas por voz al salir de la visita |
| Avisa de presupuestos sin respuesta | No, hay que acordarse | Sí: seguimiento a los 3, 7 y 15 días, con cada mensaje en borrador |
| Tiempo para sacar un presupuesto | Rato por la noche, cada vez | Un borrador al salir de la visita, que revisas antes de enviarlo |
| Recordatorio de visita al cliente | No | Sí, preparado en borrador: lo envías tú |
| Coste | El que ya tienes | Según propuesta; cuotas de referencia desde 97€/mes, sin permanencia |
Si tu Excel te funciona y no se te escapa nada, sigue con él. ObrasTech es para el que reconoce que entre visita y visita se le olvida perseguir presupuestos, o que cada noche presupuestando es una noche que no recupera.